lunes, 28 de julio de 2014

"¿Y sí el problema soy yo?"

Cada día, siempre hay motivos para estar bien, mal e incluso enfadarte por cualquier cosa innecesaria. Pero cuando llega al punto de que tu eres la persona culpable, la que jode a esa persona que realmente quieres, no levantas cabeza. Y allí te das cuenta, que por esa persona, darías la vida y que harías todo lo que fuera posible por estar realmente bien cuando nada va así. 
Puede que al final te sientas impotente, y que a raíz de esa impotencia, te hagas un daño que jamás creerías verdad que podrías llegar a hacerlo.
Puedes sentir mil y un cosas por el, pero no sabes como demostrarlo, no sabes que más decir porque llega un punto en el que te sientes tan gilipollas que piensas, "Y sí el problema soy yo?" Y sí es así, simplemente te dan ganas de acabar con tu vida. Sin dar razones. Simplemente, acabar con tu propia vida por el sufrimiento que sientes en el momento.

jueves, 24 de julio de 2014

La piel es de quién la eriza.

Es difícil arrancar, difícil escoger cada palabra con máximo cuidado, pero te digo que cuando se trata de escribir sobre una felicidad propia, las palabras se pisan unas a las otras, como si tuvieran prisa por salir, intentando colarse las unas con las otras porque unas se creen más importantes que otras. Mi felicidad propia tiene nombre, no pretendo ser cursi, pero puedo prometer que cuando realmente una persona entra en tu vida y te regala cada día y cada noche esa sonrisa con la que siempre has soñado y te hace creer en cosas que jamás creías posible sabes con toda claridad que no la puedes dejar ir. Que te regala cada día lo más valioso de su vida que es su amor, su tiempo, su dedicación y su apoyo, te hace reír,  te hace llorar, razonar y perder la cabeza porque todavía no te puedes hacer a la idea que una persona tan perfecta como él está en tu vida, pero no sólo en tu vida, sino que ya es tu vida, que es la razón por la cual te despiertas para escribirle y por la que te acuestas pensando en él, con el mejor de los sueños cumplidos que es tenerle a él formando parte en tu vida, siendo de lo más importante que tienes, un tesoro único.
Un día me dijo: "La piel es de quién la eriza"
Y allí entendí, que él me pertenecía a mi.