Estuve demasiado tiempo forzando el motor, cargando el rifle por los bares, buscando al hombre que me hiciera una herida por encima de aquella herida, el nombre que tapara su nombre, imaginándome que era cierto aquello de que un clavo saca a otro clavo y lamentablemente no lo era, al menos allí no. Fui incapaz de hallar el amor entre tantos amores. No encontré ningún corazón de recambio con el que despistar al invierno.
Oksana S.
lunes, 15 de septiembre de 2014
viernes, 29 de agosto de 2014
Eterno e infernal.
miércoles, 27 de agosto de 2014
No hay dolor más fuerte
domingo, 3 de agosto de 2014
Tres significados en dos palabras
lunes, 28 de julio de 2014
"¿Y sí el problema soy yo?"
jueves, 24 de julio de 2014
La piel es de quién la eriza.
Es difícil arrancar, difícil escoger cada palabra con máximo cuidado, pero te digo que cuando se trata de escribir sobre una felicidad propia, las palabras se pisan unas a las otras, como si tuvieran prisa por salir, intentando colarse las unas con las otras porque unas se creen más importantes que otras. Mi felicidad propia tiene nombre, no pretendo ser cursi, pero puedo prometer que cuando realmente una persona entra en tu vida y te regala cada día y cada noche esa sonrisa con la que siempre has soñado y te hace creer en cosas que jamás creías posible sabes con toda claridad que no la puedes dejar ir. Que te regala cada día lo más valioso de su vida que es su amor, su tiempo, su dedicación y su apoyo, te hace reír, te hace llorar, razonar y perder la cabeza porque todavía no te puedes hacer a la idea que una persona tan perfecta como él está en tu vida, pero no sólo en tu vida, sino que ya es tu vida, que es la razón por la cual te despiertas para escribirle y por la que te acuestas pensando en él, con el mejor de los sueños cumplidos que es tenerle a él formando parte en tu vida, siendo de lo más importante que tienes, un tesoro único.
Un día me dijo: "La piel es de quién la eriza"
Y allí entendí, que él me pertenecía a mi.




